Mi docente co-formadora fue María Soledad Mauro, o simplemente Sole para todos.
Una docente que me recibió muy bien después de las idas y vueltas que tuve con la anterior profe. Siempre amable, predispuesta a ayudar, dándome ideas para planificar pero sobre todo me dio su confianza.
Cada vez que ingresaba a la escuela, ella me decía: tranquila, vos podes. Y parecía magia o eso era lo que necesitaba pero respiraba y empezaba como si dos segundos antes no hubiera estado muy nerviosa.
A pesar del trabajo, del estudio y del cansancio; esperaba con ansias los días lunes y jueves para poder ir a la escuela. Voy a extrañar mucho la caminata a la escuela y el ingresar al aula a dar clases.
Una docente que me recibió muy bien después de las idas y vueltas que tuve con la anterior profe. Siempre amable, predispuesta a ayudar, dándome ideas para planificar pero sobre todo me dio su confianza.
Cada vez que ingresaba a la escuela, ella me decía: tranquila, vos podes. Y parecía magia o eso era lo que necesitaba pero respiraba y empezaba como si dos segundos antes no hubiera estado muy nerviosa.
A pesar del trabajo, del estudio y del cansancio; esperaba con ansias los días lunes y jueves para poder ir a la escuela. Voy a extrañar mucho la caminata a la escuela y el ingresar al aula a dar clases.
¡Qué hermosa experiencia! GRACIAS Sole por prestarme tu curso y alumnos. GRACIAS por la paciencia y el ánimo.
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